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El Reencuentro (Fanfic El Nombre del Viento)

22 de diciembre de 2013





Kvothe no esperó encontrarse conmigo cuando subió al tejado. Dio un paso con cautela y cuando vio que sostenía su laúd entre mis manos, se tensó por completo.
¿Cómo has...?
Sonreí aunque él no pudo verme debido a la capucha de la túnica, que me cubría el rostro, y a la oscuridad que se cernía sobre nosotros.
Ha sido fácil engañar a esa chalada de pelo rubio. Observé el laúd—. Veo que por fin conseguiste uno —comenté, recordando. Alcé la vista y contemplé como él seguía con la mirada los movimientos que hacía con el instrumento—. Lo que no comprendo es como has cometido el error de dejarlo solo al ser algo tan preciado —me burlé.
Un gran error, sin duda —respondió.
Después de tres años sin poder tocarlo... —Pude ver como aquel dato le cogía por sorpresa.
¿Cómo sabes que estuve tres años sin tocar uno? Hice el amago de tocar el instrumento y él se lanzó hacia mi.
Chasqueé los dientes.
En mi mente fui escribiendo una palabra, y ante mi, entre nosotros dos, fue apareciendo aquella palabra. Era como si la escribieran sobre un lienzo invisible con suaves y delicados trazos. Cuando la palabra barrera fue totalmente visible hubo un pequeño destello en el lugar donde estaban aquellas palabras y Kvothe chocó con una barrera invisible. Reí satisfecha.
Se que no eres una arcanista —dijo, intentando salir de su asombro—. No me explico cómo has podido hacer eso.
Di un paso hacia él.
¿Qué más dará? Sigo con tu preciado laúd  —le recordé,lanzándolo al aire—. ¿Lo has olvidado o que? Reí de nuevo viendo como el instrumento caía hacia el suelo. Kvothe dio un grito y volvió a chocar contra aquella barrera.
Antes de que el laúd tocara el suelo, unas letras fueron apareciendo junto al instrumento, rodeándolo y haciéndolo flotar. Cuando la palabra estuvo completa, la barrera desapareció y Kvothe se acercó hacia mi. Sonreí y el instrumento flotó hacía él. Lo cogió con recelo y me clavó la mirada. Echaba tanto de menos aquellos ojos...
Que tonto eres —dije con un tono tierno, sin poder evitarlo. Me coloqué delante de él y le observé. Se había vuelto a quedar tenso—. Veo que todavía sigues quedándote atontado cuando se te acerca una chica, ¿eh? Bromeé.
Él me estudió, aunque no podía verme.
Tú voz me resulta familiar.
Yo bufé y me quité la capucha.
¿Solo te resulta familiar? Crucé los brazos, molesta por no reconocer mi personalidad, pero al verme, vi como sus hombros se relajaban.
Se acercó más a mi y sonrió.
¿Selene? —preguntó—. Eres una maldita...
¿Una maldita qué? —pregunté dándole un codazo—. Podría haber roto ese laúd si hubiese querido. Te fuiste sin decirme nada. ¡Nada! Ni una nota, ni un mensaje... ¡Me enteré por Trapis, y ni siquiera sabía dónde te habías ido! Protesté mirándole fulminante.
Me abrazó con fuerza y no pude evitar sonreír mientras apoyaba la cabeza en su hombro y le rodeaba con los brazos. Los ojos se me humedecieron y luché por no llorar.
No creas que no lamenté no despedirme. Me dio un cálido beso en la frente—. Te busqué y pregunté por ti, pero no te encontraba y tenía que irme. Tampoco sabía como iba a despedirme. Sabía que tú no habrías querido venir.
¿Y tú qué sabes? —pregunté dolida. En ese momento noté mi voz rota por las lágrimas. Sus brazos me estrecharon con fuerza—. No eres tan listo como te crees, que lo sepas.
Ayudabas a Trapis con los niños, aquello te hacía sentir útil. También me dijiste una vez que no querías ir a la universidad, y tampoco podrías haberla pagado.
Es igual —protesté—. Habría buscado algo. Cualquier lugar es mejor que Tarbean, mientras tú estés cerca.

Le conocí el día en que Pike rompió su laúd. Sabía que si me metía en la pelea acabaría peor que él, por lo que alerté a un guardia que espantó a los chicos. Me quedé esperando a que Kvothe volviera en si y me marché. No me atreví a acercarme a él porque cada cicatriz que cubría mi piel me recordaba lo malas que podían ser las personas.
No volví a verle hasta un año después, cuando tuvo otro enfrentamiento con Pike y yo estaba con ellos. No me gustaban, pero yo me dedicaba a sobrevivir en las duras calles de Tarbean, y ellos me proporcionaban protección.
Kvothe consiguió escapar y como yo era la más rápida de nosotros le alcancé antes que nadie. Le golpeé fuerte en la cabeza y le robe todas sus pertenencias, para que no se la quitaran los demás. Le dije que me buscará en el sótano de Trapis y me marché por donde vine. Le aseguré a Pike que no debían preocuparse más por aquel estúpido y escapé hasta el sótano, antes de que pudieran quitarme todo lo que le había robado.
Guarde sus cosas y esperé a que llegara. Cuando lo hizo, se las devolví y le expliqué que Pike había dicho que la próxima vez que lo viese iba a matarlo, por lo que quise hacerle creer que ya le había matado yo. Nos hicimos amigos y aunque no nos veíamos todos los días, cuando lo hacíamos todo era más soportable. Fui la primera persona a la que contó lo de sus padres y los Chandrian.

Se apartó de mi y me secó las lágrimas con los dedos.
¿Cómo supiste dónde estaba? ¿Dónde estabas tú cuando yo te busqué?
Suspiré y me senté en las tejas con cuidado.
Pasaron unas cuantas cosas... —hice una larga pausa—. Cuando descubrí que te fuiste, pese a que me imaginé a dónde, no sabía como ir. Un día vino ese tal Lorren de la universidad a buscar el libro de Abenthy que habías empeñado. —Sonreí ante su interrogante mirada—. Una chica tiene sus contactos y se informa. Bajé la cabeza—. Le seguí, pero por el camino... Hice otra pausa y le miré a los ojos—.No pasó nada bueno. —Me puse en pie y traté de controlar la respiración. En verdad he venido a verte para despedirme.
¿Despedirte? —preguntó, incrédulo. Miró mis ropas y al ver que ya no vestía como en Tarbean se quedó pensativo—. ¿No vienes a quedarte? Negué con la cabeza—. ¿Por qué tienes que irte?
Hice algunas cosas por las que tengo que pagar el precio. Las lágrimas volvieron a amenazar con salir—. La próxima vez que nos veamos, seremos enemigos —dije con un hilo de voz—. Eso si no me matan antes.
Me agarró de los brazos, preocupado, y me miró fijamente.
¿Si no te mata quién?
Me quedé callada sin saber como decírselo. Si se lo decía tendría que responder a muchas preguntas y eso podía ser muy peligroso.
—Hay gente muy interesada en lo que soy capaz de hacer —dije mientras unas palabras se escribían sobre nuestras cabezas. Cuando noté las gotas de lluvia me centré y se detuvo—. Y eso no es nada. Puedo hacer más.
Me agarró del rostro con las manos para que no apartara la mirada.
—¿Quién?
Sus ojos delataban la sospecha que había en él y mi mirada debía confirmarla, porque noté como contenía las lágrimas.
Aún así me atreví a decirlo en voz alta.
Los Chandrian. Apartó las manos y cerró los ojos—. Llevo dándoles esquinazo ya un tiempo, no me han encontrado de milagro y porque he conseguido escapar con mi poder, pero se que no será eternamente, nunca nadie escapa de ellos.  A veces he pensado que si... que si muriese de alguna forma eso ahorraría...
No —contestó tajante—. Debe haber alguna forma. No pueden...
No hay ninguna forma, Kvothe. Le corté. Noté como se ponía nervioso—. No hay nada que podamos hacer. Ya sabes lo que hacen. Le abracé fuerte.
Esta vez les vemos venir. Sí que podemos hacer algo.
No. No podemos. Acaricié su pelo y sentí como una de sus lágrimas caía sobre mi cuello.
Les mataré —dijo estrechándome fuerte—. Los mataré a todos.
Entonces te convertirás en un asesino. Y no eres un asesino.
Tú me salvaste la vida una vez. Ahora debo hacerlo yo.
No puedes.
Me apartó de forma brusca y me miró molesto.
¡No soporto que digas eso! Me haces sentir un inútil que no sabe hacer nada. Y se hacer muchas cosas. Se sentó y observó su laúd—. Y aprenderé más. Me miró abatido—. Pero tú tienes que quedarte. Negué con la cabeza—. Sí, aquí. Puedes quedarte con Auri, yo te traería comida, ella te haría compañía y cada día...
—Quería verte al menos una última vez. Sonreí con tristeza y me senté a su lado
No será la última vez que me veas — aseguró, molesto. ¿Recuerdas como nos conocimos? —Besé su frente conteniendo las lágrimas.
Sí, me diste tan fuerte que...
Pues recuerda aquel momento y lo siguientes.
Una fuerza le golpeó en la cabeza y las palabras se fueron difuminando en el aire que había tras él.  Le tendí sobre las tejas y me marché.









Licencia Creative Commons
Basada en una obra en http://lahistoriadekvothe.com/.

***

* ¿Qué es un Fic? : Sencillamente es un relato de ficción escrito por fans sobre una obra ya existente. En este caso, El Reencuentro es un fic, fanfinc o también llamado fanfiction de El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.  Todos los personajes mencionados en el relato le pertenecen a él, salvo Selene que es invención mía. 

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4 comentarios:

  1. Me has dejado sin palabras la verdad. Y luego el de los sueños raros soy yo xD

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    Respuestas
    1. Pero es un sueño raro que...que mola, ¿ no? jajajaa

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    2. Me ha encantado :3 Estaba deseando tener un momento libre para poder leerlo con detenimiento y no podía parar de leer *///////*

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